Sitios webs, blogs y redes sociales... ¿Cómo se acreditan en juicio?

Erreius06/09/2023

Gastón A. Navarro brinda algunas herramientas a los operadores jurídicos para abordar la cuestión al momento de pleitear

I - INTRODUCCIÓN

Vivimos atravesados por un fenómeno comunicacional de permanente expansión, en el cual la falta de interacción presencial se hizo una constante dinámica en la manera de entablar relaciones. La modernidad social, a la que ya le queda vetusto el calificativo, en donde operan una multiplicidad de formas bajo las cuales la humanidad encontró una vía de expresión (ya sea de cuestiones comerciales, sentimentales, académicas, ideológicas, etc.), evidencia precisamente la necesidad inescindible al ser humano de mostrar su carácter social y ello a través de su impulso de manifestarse, de darse a conocer al mundo… todo lo cual, en definitiva, hace al rediseño y la refuncionalidad permanente del uso del internet como vía donde canalizar lo expuesto.

En esta constante mutación interactiva a través del acceso a internet surgieron distintos canales y vías en donde aquella necesidad existencial logró un eco replicador como fácil acceso, creándose una multiplicidad de variables expresivas al nacer los sitios webs, los blogs personales y, con mayor efusividad actualmente, las redes sociales.

A modo de sencilla explicación sobre estos ejemplos, vale recordar que los sitios o páginas de internet son los lugares de la web donde está la información. Los sitios pueden contener links o enlaces que permiten pasar de un lado a otro de la web de manera automática.

Cada vez es más necesario tener que acreditar en juicio lo contenido en un sitio web de Internet, en determinado momento, conforme lo que allí se publicó, y sobre tal proposición no se debe perder de vista que una página web no deja de ser un documento.

 

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Un blog es, en esencia, un sitio web. La particularidad es que allí el autor (o autores) publica(n) secuencial y cronológicamente textos o artículos (ideas propias y opiniones de terceros sobre diversos temas), quedando en el publicador la facultad de administración del mismo y, por ende, la libertad de dejar publicado lo que crea pertinente; es frecuente que los lectores participen a través de comentarios, que luego el administrador decide si mantiene o suprime. La creación de un blog es infinitamente más sencilla que la creación de un sitio web común.

Ahora, refiriéndonos al fenómeno de las redes sociales, estas claramente participan de la categoría genérica de ser sitios de Internet que permiten a los usuarios mostrar su perfil, subir fotos, contar experiencias personales, chatear con sus amigos y, en general, compartir e intercambiar contenidos de todo tipo (información, opiniones, comentarios, fotos y videos).

Pues bien, toda esta variada gama expuesta (que en modo alguno agota el abanico de plataformas o mecanismos existentes donde se generan o difunden contenidos) tiene una contrapartida nociva, puesto que da marco posible a que distintas personas se valgan de esta variedad para generar acciones y omisiones que, en definitiva, son fuente causal de perjuicios que muchas veces deben ser planteados, acreditados y dirimidos en los ámbitos tribunalicios.

Es bajo este dilema que se genera la necesidad de empezar a brindar algunas herramientas a los operadores jurídicos; siendo esto así, lo que motiva humildemente a realizar este trabajo es acercar algunos elementos interpretativos como aportes que tanto desde la doctrina como desde la jurisprudencia nos vienen brindando, para conocer de qué manera eficiente se puede abordar la cuestión al momento de pleitear.

 

Y además:

II - CUESTIONES EN TORNO A LA ACREDITACIÓN DE LAS FUENTES PROBATORIAS SOBRE SITIOS WEBS, BLOGS Y REDES SOCIALES

III - ABORDAJE DE DISTINTAS VARIABLES EN TORNO A VÍAS DE ACCESO, CAUTELARES Y OTRAS CUESTIONES PROCESALES

IV - CONCLUSIONES

 

Este artículo forma parte de la publicación “Temas del Derecho Procesal”, exclusivo para suscriptores de Erreius

 

 

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