Rechazan protocolizar testamento porque estaba escrito en computadora

Erreius26/12/2022

Aunque tenía al pie la firma del testador, para el magistrado, testar es un acto formal y de solemnidad absoluta

El Juzgado Civil, Comercial y de Familia de Huinca Renancó (Córdoba) rechazó la protocolización de un testamento escrito en una computadora que había sido ratificado al pie del documento con la firma manuscrita del testador.

En el caso “XXXX – declaratoria de herederos" (expte. nº XXXX)”, el causante era soltero, no tenía hijos y sus padres ya habían fallecido. Por esta razón, su hermana, en calidad de única y universal heredera, inició la declaratoria correspondiente e informó al tribunal que existía un testamento guardado en sobre cerrado, aunque afirmó desconocer los verdaderos destinatarios del acto.

Frente a ese pedido, el juez Lucas Ramiro Funes fijó una audiencia para practicar la apertura del pliego. En esa oportunidad, se encontró con la expresión de última voluntad del causante de transferir su inmueble a favor de sus dos sobrinos, quienes podrían tomar la posesión como propietarios recién cuando el testador hubiera fallecido.

El mencionado documento se encontraba ratificado al pie por el propio testador mediante su firma manuscrita y por dos testigos designados para la ocasión.

El magistrado sometió el documento a una pericia caligráfica a efectos de determinar la autenticidad de la grafía allí inserta, tal como lo exige el artículo 2339 del Código Civil y Comercial (CCCN), y con ello confirmó que la firma efectivamente le pertenecía al causante.

 

Los requisitos del testamento ológrafo

El magistrado consideró que la autoría de la firma al pie era insuficiente para otorgarle validez al acto puesto que el documento no había sido escrito íntegramente con el puño y letra de la mano misma del testador.

Luego explicó que, conforme al art. 2477 del CCCN, el testamento ológrafo para ser válido en cuanto a sus formas: “debe ser íntegramente escrito con los caracteres propios del idioma en que es otorgado, fechado y firmado por la mano misma del testador. La falta de alguna de estas formalidades invalida el acto, excepto que contenga enunciaciones o elementos materiales que permitan establecer la fecha de una manera cierta. La firma debe estar después de las disposiciones, y la fecha puede ponerse antes de la firma o después de ella. Los agregados escritos por mano extraña invalidan el testamento, sólo si han sido hechos por orden o con consentimiento del testador”. 

A su vez, el magistrado explicó que el art. 2478 del CCCN establece: “No es indispensable redactar el testamento ológrafo de una sola vez ni en la misma fecha. El testador puede consignar sus disposiciones en épocas diferentes, sea fechándolas y firmándolas por separado, o poniendo a todas ellas la fecha y la firma el día en que termine el testamento”. Por lo tanto, siendo requisito de validez formal del testamento ológrafo, que sea íntegramente escrito, fechado y firmado por la mano misma del testador, adquiere carácter dirimente la pericial caligráfica que exige el art. 2339 del CCC.

 

Solemnidad absoluta

El juez señaló que podía apreciarse que el dictamen pericial contiene las explicaciones y razones que condujeron a sus conclusiones, con aclaración de la metodología o técnica seguida, con indicación de sus principales lineamientos, detallando y explicando las características de los cuerpos escriturarios y los resultados de su confrontación con las grafías obrantes en los elementos indubitados que sirvieron como material de cotejo.

Advirtió que, si bien el documento se encontraba ratificado por la firma ológrafa, su cuerpo había sido elaborado por computadora con un procesador de texto.

El magistrado explicó que esto incumple con una de las formalidades enumeradas en el artículo 2477 del Código Civil y Comercial de la Nación (CCCN), que especifica que el testamento debe ser “íntegramente escrito (…) por la mano misma del testador”.

En tal sentido, recordó que el testamento es un acto formal de solemnidad absoluta y agregó que la inobservancia de alguno de los recaudos legales acarrea su invalidez e impide su protocolización. En lo que respecta al requisito de “escritura de puño y letra”, el magistrado precisó que esta puede ser trazada con lápiz, lapicera o cualquier materia colorante, pero no puede ser suplido por otro medio.  

 

Adaptación a los tiempos actuales

En el artículo “La pericia caligráfica y el testamento ológrafo: bondades y desventajas de una prueba legal”, publicado en Temas de Derecho Procesal de la editorial Erreius, Ezequiel Sobrino Reig señaló que “la cuestión pasa por tomar medidas que eviten el efecto opuesto e indeseado de una solución legal tan rígida. Esto es: que lo que antes era voluntarismo de los testigos no se transforme ahora en voluntarismo pericial”.

Queda por fin como deuda hacia el futuro idear un sistema que compatibilice verdaderamente la valorable simplicidad de este modo de testar con las bondades de los sistemas informáticos en el siglo XXI”, añadió.

En ese punto, agregó que “cuesta pensar que si podemos renunciar a una herencia por acta judicial cuyo sistema informático garantice inalterabilidad, obtener nuestros documentos fácil y rápidamente en cualquier centro comercial, disponer bancariamente de sumas de dinero, ser identificados en segundos a través de sistemas de reconocimiento facial en un aeropuerto, atravesar un control migratorio con solo colocar digitalmente nuestra huella dactilar, y un largo etcétera, no logremos una solución fiable en el sentido apuntado”.

La realidad nos muestra que la escritura manuscrita en instrumentos públicos es prácticamente, nos guste o no, cosa del pasado. Nos toca a los operadores jurídicos agudizar el ingenio para idear soluciones que mantengan la simplicidad del testamento ológrafo pero lo adapten, definitivamente, a los tiempos que corren”, concluyó.